Motivados por películas, series o noticias, son cada vez más las personas que deciden pasar unas vacaciones en lugares donde se viven o vivieron algunas tragedias humanas, desastres y atrocidades. A esta práctica se le denomina turismo oscuro, con la finalidad de conocer lo que sucedió en el lugar y las consecuencias que generaron ciertos acontecimientos. El factor común es el hecho de las personas que murieron es estos lugares en situaciones no naturales.

Los turistas llegan a lugares como Chernóbil, en Ucrania, lugar marcado por sus miles de muertes tras la explosión del reactor nuclear en 1986. Allí los recorridos pueden tener un costo de aproximadamente de 320 € por persona, que permiten al visitante ponerse un traje contra la radiación y es acompañado por un guía experimentado.

El interés hacia este destino de turismo oscuro ha ido en aumento luego de la trasmisión de un la serie “Chernóbil” de HBO con el fin de poder visitar Pripyat y la zona de exclusión, las cuales tuvieron que ser abandonadas por el alto nivel de radiación del lugar.

Esta clase de turismo es multifacética y puede incluir destinos con aspectos sociales, culturales y geográficos que marcan la historia. Otro de los lugares que hace parte de esta categoría turística es el Bosque Aokigahara, en Japón, en donde en los últimos años ha tenido la atención de cientos de turistas al ser conocido como el bosque de los suicidios y en donde se estima que entre 56 y 100 personas, tanto de Japón como de otras partes del mundo, han acudido allí para quitarse la vida.

Muchas veces, la búsqueda de diversión con relación a la muerte es un atractivo para muchos, mientras que para otros la vista a estos lugares no está motivada por factores específicos, sino por ser un lugar de moda o estar dentro de un parque turístico. Los lugares que más se asocian con el turismo oscuro, que también es conocido como tanatoturismo, es sin duda la visita de cementerios.

Las catatumbas de París es uno de los cementerios con más reconocimiento a nivel mundial, este espacio se conforma por una red de túneles que fueron diseñados para trasladar los cuerpos de las personas con el fin de combatir las epidemias que azotaban el lugar. El mayor atractivo del lugar es el recorrer los pasajes que están rodeados por cadáveres de personas, adicional a esto, este lugar ha sido relacionado constantemente con sucesos paranormales y actos de brujería.

Según una investigación de la Universidad Oberta de Cataluña, el turismo considerado macabro por muchas personas, puede tener connotaciones morales o espirituales al momento de buscar o planear hacer una visita a un escenario de tragedia o muerte para crear una empatía con las víctimas y así recordarlas y honrarlas. La investigación también muestra que este turismo es una mezcla entre una actividad que produce algún tipo de placer pero a la vez dolor y sufrimiento.

Esto sucede por ejemplo en el campo de concentración de Auschwitz, que es considerado el más grande de Alemania y donde fueron exterminadas cerca de un millón y medio de personas. Este lugar está abierto al público y allí se pueden apreciar las cámaras de gas, hornos crematorios y barracas en donde dormían los prisioneros.  

En Eslovaquia, más exactamente en Čachtice, se encuentra el castillo que perteneció a la condesa Elizabeth Bathory, mejor conocida como la condesa sangrienta, que según cuenta la historia, por varios años esta mujer tuvo como pasatiempo secuestrar y torturar personas. A pesar de que el castillo está en ruinas, son muchos los turistas que acuden allí para poder observar el lugar en el que se cometieron cerca de 600 asesinatos.

Entre las categorías del tanatoturismo también se incluyen museos sobre tortura y cárceles como es el caso de la  prisión de Alcatraz en San Francisco (Estados Unidos). Por muchos años fue una prisión de máxima seguridad que albergó a los presos más peligrosos y sanguinarios del país para ese momento.