El extremo oeste de Gran Bretaña lo conforma Gales, caracterizada por sus paisajes, su gastronomía local y la hospitalidad de sus gentes.

El no haber sido tan explotada turísticamente como sus vecinas le confiere un carácter desconocido para un gran número de viajeros y al mismo tiempo hace que su autenticidad esté intacta. Hace tan solo unos días hemos sabido que la Princesa Leonor cursará sus estudios de bachillerato en este encantador lugar, por lo que no hemos podido resistirnos a recapitular aquellas cosas que nadie que visite Gales debe perderse:

Parques Nacionales y Espacios de Extraordinaria Belleza Natural:

Si algo tiene Gales son paisajes. En sus limitados 20.000 km2 se pueden encontrar tres espectaculares Parques Nacionales: Brecon Beacons, la Costa de Pembrokeshire y Snowdonia, (De hecho, un 25% de su territorio es Parque Nacional) y cinco Zonas de Extraordinaria Belleza Natural (AONB): Anglesey, la cordillera de Clwydian, la península de Llŷn, la península de Gower y el valle de Wye.

A esto hay que añadir el Camino de la Costa de Gales. Son 870 millas (1.400 km) de recorrido lineal, con interminables bucles y enlaces. Fue el primer sendero del mundo en seguir la costa de un país en su totalidad. Las credenciales del senderismo en Gales se ven reforzadas por tres senderos nacionales: Glyndwr's Way, Offas Dyke Path y el Pembrokeshire Coast Path.

Playas de ensueño e increíbles acantilados

Hablando de la costa, Gales es también muy famosa por sus playas. Hay 40 playas galardonadas con la Bandera Azul, más que en cualquier otra parte del Reino Unido. La lista incluye grandes nombres, como la Castle Beach de Tenby, galardonada con el premio Sunday Times a la Playa del Año 2019. Algunos de nuestros lugares más tranquilos son ganadores del premio Green Coast; estos suelen ser más pequeños y salvajes, y destacan por sus credenciales medioambientales.

Uno de los mejores lugares para observar el cielo estrellado

Mira al cielo y te darás cuenta de que nuestros mares limpios solo tienen parangón con la calidad de nuestros cielos estrellados, libres de contaminación lumínica. En Gales hay cientos de lugares para observar las estrellas, así como una red de Reservas Internacionales de Cielo Oscuro y Parques de Cielo Oscuro que los astrónomos han destacado como de primera categoría.

Tierra de castillos

De vuelta a la tierra, el paisaje de Gales está salpicado de más de 600 castillos, más por kilómetro cuadrado que en ningún otro lugar del mundo. Algunos de los más destacados son Beaumaris, Caernarfon, Conwy y Harlech en el norte, y Caerphilly, Cardiff, Carew, Kidwelly y Pembroke en el sur.

Destino para aventureros

Nuestra reputación como capital de la aventura se ha reforzado en los últimos años, con lugares y paisajes históricos reimaginados para ofrecer experiencias estimulantes. Lugares como la cantera de Penrhyn, en Bethesda, donde se encuentra la tirolina más rápida del mundo, mientras que la fábrica de aluminio de Dolgarrog alberga ahora una laguna de surf interior y un parque de aventuras.

Flora y fauna salvaje

La flora y la fauna galesas tienen mucho que ofrecer, tanto en tierra como en el mar. En la costa occidental se puede nadar con marsopas y delfines y después, ya en tierra firme, ver volar a las grandes colonias de aves marinas. Los aficionados a los frailecillos querrán visitar Skomer, una isla situada frente a la costa de Pembrokeshire, que cuenta con la primera Zona de Conservación Marina creada en Gales. En cualquier estación y prácticamente en cualquier lugar de Gales se pueden ver mariposas raras, murciélagos, libélulas, avefrías, nutrias y águilas pescadoras.

Gastronomía galesa:

Gales, es sin duda un destino para los amantes del buen comer. Desde el tradicional pan galés bara brith a la degustación de riquísimos productos locales en entornos muy especiales, pasando por sus platos a base de cordero como el Sheperd’s pie o el Welsh Rarebit, imprescindible para los amantes del queso. Por supuesto también su cerveza Red Dragon o el Cawl, el guiso más tradicional de Gales. Esta pasión por la comida se refleja en la cantidad de festivales gastronómicos y celebraciones alrededor de la gastronomía que se celebran por todo su territorio como por ejemplo, el festival gastronómico de Abergavenny, celebrado a la sombra de un castillo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

“Glamping”: una estancia cool en plena naturaleza

El glamping se ha convertido en una alternativa de alojamiento muy extendida en Gales. Su esencia radica en un alojamiento sostenible e inmerso en plena naturaleza pero sin renunciar a “los placeres” de otros tipos de alojamiento, siendo un concepto tremendamente instagrameable. Para los que quieran vivir Gales en su máxima esencia sin duda Fforest, Hergest Lee o Penhein son grandes opciones.