Este conocido valle se encuentra ubicado a 2000 metros de altitud en el Pirineo Catalán, en el término municipal de Queralbs, en la provincia de Girona. En él se construyó el Santuario de Núria, formado por la antigua Capilla de San Gil de 1615 que se amplió posteriormente y la iglesia neorománica bendecida el 1911. Se puede acceder con el tren cremallera, conocido también como el Cremallera de Núria, inaugurado en el 1931. En ese mismo año se redactó el primer Estatuto de autonomía de Cataluña.

La  Vall de  Núria  y  su   Virgen, "la  moreneta del Pirineu", están  plagados de leyendas . La primera, la de   San Gil , un santo de origen ateniense que llegó al valle alrededor del año 700. Parece ser  que  talló personalmente  la imagen de la  Virgen  y, antes de huir, por la invasión  árabe de la Península, guardó la imagen,  ademas  del crucifijo que  presidia  sus rezos, la  campana  que usaba  para llamar  a los pastores a  comer  y la olla donde  elaboraban la comida, en una cueva  cercana.  

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 Nada pareció moverse  hasta  que en 1072, un peregrino procedente de Dalmacia, y de nombre Amadeo, y por inspiración divina, llegó al valle buscando la imagen de la Virgen y la encontró siete años  después, con los demás enseres que había dejado   su predecesor,  San Gil;  trasladó la imagen  a la capilla  que   había  comenzado  a construir  y fue  desde entonces  devoción de peregrinos. La  talla de la Virgen de Nuria ,que  parece datar del sigo XII o XIII, es de  madera policromada  y de estilo románico.

La Vall de Núria es conocida por ser punto de partida de increíbles y sorprendentes rutas para realizar a pie o con bicicleta. Solos o acompañados. Con família o con amigos. Ya era punto de reunión de los primeros excursionistas a mediados del siglo XX y lugar de encuentro. Un paisaje de ensueño a 2 horas de Barcelona. Si cogemos la carretera C-17 dirección Vic/Ripoll, cuando llegamos a Ribes de Freser, nos dirigimos a la población de Queralbs, a partir de ahí podemos aparcar el coche y subir cogiendo el Camí Vell o Camino Viejo, antiguo paso de carros y animales, y lugar de pelegrinaje entre otros. 7,2 Km de recorrido y 935 metros de desnivel.  Mientras vamos ascendiendo, podemos contemplar un bosque frondoso de hoja caduca y pino negro. Una interesante orografía que definen este hermoso valle. Además, podemos observar la imponente pared llamada

Diente d´en Rossell, el Balandrau y la profunda gorja del río Freser. Cruzamos más adelante el puente del Cremal sobre el río y el Salt del Sastre, la Balma de Sant Pere, desde donde podemos apreciar una imponente cascada.  Esta cascada también se conoce como Cua de Cavall (Cola de Caballo en castellano) un impresionante salto de agua que podemos contemplar a nuestra izquierda. Finalmente llegamos al Pla de Sellent, donde tenemos unas magníficas vistas del Santuario de Núria así como del lago artificial que posee que podemos apreciar desde la Creu d´en Riba. Un lugar de ensueño tanto para los mayores como para los más pequeños. Una ruta de dificultad baja/media que podemos realizar tanto a la ida como a la vuelta, u optar por una de las dos y/o bajar por el cremallera a la vuelta.

Gastronomía

Este increíble valle pertenece a la comarca del Ripollès, posee una rica y sabrosa gastronomía. Auténtica cocina de alta montaña. Productos totalmente naturales y de máxima calidad. Carnes, lácteos, patatas, pan, bollería y dulces, hacen de esta región un referente en la cocina catalana. Productos locales y regionales con marca propia y autóctona. Un distintivo que los hacen diferenciar de los demás.

La oveja del Ripollès, la vaca parda del Pirineo Catalán y el caballo pirinaico catalán, son algunos de los animales característicos que contribuyen a ofrecer carne, leche y derivados de máxima calidad. Además las patatas se cultivan en suelo totalmente fértil y sostenible con el medio ambiente, además de las trumfas. Hay que destacar la extensa variedad de embutidos, tales como butifarras, chorizos, longanizas, jamones y panceta entre muchos otros.

También no podemos olvidarnos de la Coca del Ripollès, que contiene piñones, azúcar y con sabor a anís y canela. Espectacular para cualquier paladar. ¡Una verdadera delícia!

Por no hablar de los lácteos y derivados, tales como yogures, quesos, flanes, cremas, requesones y demás elaborados al más puro estilo tradicional. Espectaculares!!

La miel es otro producto estrella de la comarca. No hay que olvidarse de probarla, os encantará!!

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Para los más golosos, los dulces son un producto estrella característico del Ripollès, podemos degustar las famosas galletas Birba de Camprodón, esta empresa familiar se fundó en el 1893 y siguen la tradición hasta día de hoy. Además de Moixaines y Carícies de la Vall de Ribes, los roscones. Mets y Daines del Valle de Camprodón y muchos más. Una auténtica delícia para vuestros paladares.

Si queréis pasar un día de ensueño, éste es tu lugar: rutas, excursiones, gastronomía, deporte al aire libre, visitas culturales y mucho más.