Cuando viajamos, generalmente lo hacemos a lugares paradisiacos, lejos o cerca. Pero, ¿qué pasa con un destino desolado y misterioso ?: Turkmenistán.

Cuando viajamos, generalmente lo hacemos a lugares paradisiacos, lejos o cerca. Pero, ¿qué pasa con un destino desolado y misterioso? También tienen una audiencia fiel. Para comprobarlo, simplemente hay que ir a la puerta del infierno cerca de la pequeña ciudad de Vaza (Turkmenistán).

En el enclave entre el mundo surrealista y el mundo misterioso, la tierra está realmente ardiendo. Para llegar allí, se debe ir al desierto de Karakum, que es uno de los lugares menos turísticos del planeta, donde viven pastores nómadas y Karakurt una araña negra que tiene más veneno que una cobra y veinte veces más letal (una mordedura puede provocar la muerte en menos de dos minutos). 

Hades ciertamente no pudo encontrar un mejor lugar. Sin embargo, además de proporcionar una analogía para el reino de la otra vida para el viajero no redimido, la verdad es que el origen de este infierno en particular es poco sobrenatural.

En 1971, cuando la República de Turkmenistán aún era parte de la Unión Soviética, un grupo de geólogos rusos llegó a Karakorum para buscar pozos de petróleo. Allí encontraron lo que pensaron que era un enorme depósito de este hidrocarburo y comenzaron a excavar. Lo que no sabían era que había una concentración de gas natural bajo tierra que no podía soportar el peso de su maquinaria. 

La tierra se derrumbó y se abrió varios metros, creando un efecto dominó, lo que resultó en múltiples cráteres. Los exploradores soviéticos le prendieron fuego, pensando que el gas natural se consumiría en unas pocas semanas y la minería podría reanudarse, pero lo cierto es que este gas lleva medio siglo quemado. 

Antes de la pandemia, el pozo de petróleo de 69 metros de diámetro y 30 metros de profundidad atraía a cientos de turistas al año. Aventureros de todo el mundo viajaban durante un día, por carretera, recorriendo los 260 kilómetros from Asjabad, la capital del país, y así lograr observar el gas metano surgiendo en medio de las grietas del majestuoso cráter.

En 2013 el desierto fue declarado reserva natural, sin embargo los viajeros más aventureros tienen la posibilidad de acampar junto al pozo o hacer uso de los hoteles de carretera cercanos al lugar. Estas son sin duda magníficas opciones que permiten apreciar las llamas en las noches.