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Martes, 24 Octubre 2017 04:03

L’Espurna, cocina para compartir en Lleida

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Enric Ribera

 

 

 

 

 

 

Este ilustre leridano va camino de convertirse en uno de los grandes de Cataluña. En uno de los mejores restauradores de todos los tiempos que han tenido las comarcas de Lleida. Con un trabajo incesante está escribiendo una página del Libro de Honor de las artes culinarias catalanas.

 

Jordi Vidal, nativo de Almacellas, joven de 27 años, hasta hace bien poco profesor de la Escuela de Hostelería de Lleida, acaba de abrir un restaurante en la capital ilerdense, l’Espurna, en la calle Salmerón, donde aquí comenzó a triunfar en los años 70 otro de los grandes chef de Lleida, Josep Lladonosa “Pepito”. Jordi, que destila inteligencia y saber actuar como empresario y a la vez como cocinero, ha emprendido el camino de abrir las puertas de su segundo negocio, después del éxito cosechado en La Guspira, de Linyola.

 

Con el eslogan cocina para compartir, l’Espurna es un espacio restaurador con una personal filosofía de entender un negocio de este sector en estos tiempos que corren. Trabajar materias primas de proximidad con mucho conocimiento del tema entre fogones, emanado de la tradición culinaria de los antepasados de Lleida, pero con los toques y tipos de cocción modernos que solo Vidal sabe imprimir entre sartenes, ollas y cacerolas, es lo que ya (en un breve espacio de tiempo que lleva abierto) le está dando un importante reconocimiento profesional entre la sociedad leridana y de más allá.

 

Jordi Vidal, con la política de precios, contribuye a hacerse estimar por los comensales. No quiere, y de hecho lo consigue, el poner lejos la oferta restauradora de la sociedad, por una desmesurada minuta. No es éste el caso. La relación de los platos y los precios es uno de los motivos principales del éxito. Se pude comer muy bien y a un excelente precio. Ésta es su consigna.

 L'Espurna

 

En los comedores de los dos niveles del habitáculo que se compone l’Espurna, cuenta con una capacidad para unos 105 comensales, aunque el objetivo de Vidal pasa por trabajar, en un principio, bien el comedor del piso de abajo, para más tarde marcarse otras premisas que pueden ser más ambiciosas y llegar a ubicar comensales en los dos reservados de la primera planta.

 

L’Espurna tiene una singularidad manifiesta y es que todas las mesas son redondas. Esto viene dado porque tal como dicen las letras del subtitulo del nombre, es cocina para compartir. Y éste es el fundamento principal de Vidal; que se comparta entre amigos y familia, unos platos hechos con la cabeza pero también con el corazón, que sirvan para hacer feliz a la sociedad en la mesa.

 

 

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